Si uno de tus máximos sueños ha sido surcar las olas con gran maestría, sigue las siguientes recomendaciones para que mantengas los pies sobre la tabla, como un verdadero profesional.

 

Modo correcto de pararte

 

Si bien puede sonar paradójico, para aprender a mantenerse a flote sobre la tabla lo mejor es practicar en tierra firme. En primer lugar hay que identificar con cual pie, puesto al frente, te sientes más cómodo. Luego cierra los ojos y pídele a otra persona que te empuje, con ligereza, hacia adelante. Lo más seguro es que debas elegir el pie que se mueve primero, para conseguir una mayor estabilidad.

 

Debes acostarte boca abajo sobre la tabla y levantar el torso con los brazos, luego elevar la rodilla de tu pierna fuerte hacia el pecho e impulsarte para colocar los pies sobre la tabla.

 

Mantener el equilibrio

 

Ya que estés parado sobre la tabla, la clave está en mantener el peso del cuerpo justo en el centro, un tanto hacia adelante. Un pie debe estar colocado cerca de la punta trasera de la tabla y el fuerte justo delante del centro de la misma. Debes estar agachado con las rodillas flexionadas y el peso justo en la mitad de la tabla de surf. Utiliza los brazos para generar contrapeso y así obtendrás un mejor equilibrio.

 

Mejora tu braceo

 

Comienza en un sitio donde el agua no supere tu cintura y cuente con pequeñas olas. Colócate boca abajo en la tabla. Lo más importante es hallar la mejor posición para que se minimice la resistencia, de modo que mantén el peso en la parte central de la tabla. Pon tus manos en forma de concha y desarrolla brazadas en crol para impulsarte por el agua, sobre la tabla. Si las olas te impulsan hacia adelante, eleva un tanto el peso para que la nariz de la tabla no se deslice hacia abajo.

 

Pesca la ola perfecta

 

Con la tabla apuntando hacia el mar, aguarda hasta que percibas una ola adecuada, que aún no haya reventado. Voltéate con dirección a la playa y comienza a bracear. Una vez que la ola haya llegado a donde está colocada tu tabla, sentirás que te levanta. Justo es el momento para que aumentes la velocidad de tu braceo. En las primeras tentativas, permanece acostado para que te familiarices con la dinámica de las olas y la manera en la que afectan tu equilibrio sobre la tabla.

 

Levántate en el agua

 

Llegó el momento de poner en práctica todo lo anterior. En primera instancia, elige olas que rompan en la parte “blanca” del mar. Comienza a bracera hasta que la ola levante tu peso con la tabla, y entonces, cuando percibas que la ola va más rápido de lo que tú puedes bracear, impúlsate con los brazos e incorpórate sobre la tabla. Pon la mirada en la playa y procura tener la concentración puesta en el torso, los brazos y las piernas, para conservar el equilibrio.

 

Disfruta y mejora tu técnica

 

La verdad es que el surfing es maravilloso en cuanto se domina la técnica de permanecer de pie sobre la tabla. Ensaya en tierra firme hasta que te sientas cómodo y familiarizado con los movimientos que se requieren para pasar, de estar acostado, a colocarte de pie sobre la tabla. Comienza con olas que rompan en la parte “blanca” del mar y conforme vayas tomando confianza, ve introduciéndote en el mar, en busca de olas mayores que aún no rompan.

 

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